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La historia del Parque Karukinka

Karukinka Tierra del Fuego

Isla Grande de Tierra del Fuego es la isla más grande del territorio sudamericano. Su zona norte es vasta y plana, reinando la pampa, pero su zona sur esconde un paraíso: cordones montañosos, bosques milenarios, fiordos y glaciares.
En estas latitudes no existe ningún otra área del mundo con la cual comparar, los bosques más australes del planeta están acá.

En la década del 1990 estos bosques fueron vendidos a una empresa forestal estadounidense que planeaba talar la zona, Trillium (un sacrificio medioambiental gigantesco si se mira en retrospectiva). La suerte fue tal, que Trillum quebró. En el año 2002, el banco de inversión Goldman Sachs compró las deudas impagas y el CEO de la compañía donó la tierras a perpetuidad a la organización Wildlife Conservation Society (WCS). Una organización sin fines de lucro que promueve y genera planes de conservación en más de 60 países del mundo.

Así, el año 2004 nace el Parque Natural Karukinka, que con 300.000 hectáreas busca preservar la naturaleza, y ponerla en valor por medio de la ciencia, la educación y abordando los desafíos de la conservación del territorio.

Karukinka destaca por sus bosques y turberas. Bosques primarios de lengas de hasta 300 años de antigüedad, coigüe de Magallanes, ñirre, canelo, michay, calafate, líquenes y hongos hacen de estos, bosques únicos al fin del mundo. Las turberas son los humedales más extensos que existen en el planeta. Tienen una enorme capacidad de absorber CO2, mayor incluso que la de bosques, por lo que juegan un rol clave para la mitigación de la crisis climática. El Parque Karukinka protege más de 30.000 ha. de turberas y 130.000 ha. de bosques, pero ambas están seriamente amenazadas por la especie invasora del castor.

Pero Karukinka no solo es bosque, en el Parque habitan diferentes especies animales, entre los que destacan el guanaco, zorros, cóndores, elefantes marinos y albatros de ceja negra.

El guanaco por ejemplo fue una especie muy importante para el pueblo Selk’nam, quienes habitaban este territorio antes de la colonización europea, ya que de ellos obtenían alimento y pieles para abrigarse. El mismo nombre de Karukinka proviene del lenguaje de los Selk’nam, ya que este era el nombre como llamaban a su territorio “Nuestra Tierra”.

 

 

Trabajar al fin del mundo

Conversamos con Melissa Carmody, bióloga ambiental de la Universidad de Chile y actual administradora del Parque Karukinka. Melissa trabaja desde el año 2013 para WCS y en el 2016 asumió el cargo de la administración del Parque.
Nos cuenta que hoy tienen diferentes programas de conservación, siendo el más importante el plan de control y erradicación del castor. Una especie invasora que llegó en el año 1946 y que está destruyendo y transformando el ecosistema.

Además, se monitorean las poblaciones de elefantes marinos y de albatros de ceja negra. En el primer caso, estos son depredadores top dentro de la cadena trófica y su estudio sirve como un indicador de cuán sano está un ecosistema marino, por lo que son monitoreados continuamente. En el caso de los albatros, lamentablemente otra especie invasora, el visón, ha causado estragos en sus poblaciones debido a que se alimenta de sus huevos y en la última temporada no nacieron polluelos.

Melissa dice que si bien es un trabajo arduo dada las condiciones climáticas y la dificultad para poder llegar al parque, su trabajo es resguardar los pequeños oasis de biodiversidad que aún quedan en el planeta. Es un gran desafío y que a la vez es una gran satisfacción personal.
“El impacto de lo que hacemos acá dejará un legado para futuras generaciones”.

 

Ruta Safari comprometidos con la conservación

El castor es una especie invasora que ha destruido miles de hectáreas de bosques nativos en Tierra del Fuego. Puedes leer el artículo completo acá.

Como Ruta Safari estamos comprometidos con nuestros clientes y también con el planeta.
Viajamos a la naturaleza porque nos gusta verla en su estado prístino, en su estado más puro. Queremos que se mantenga así y que futuras generaciones también puedan disfrutar de ella, pero su preservación no se hace por arte de magia, si no que existen personas, equipos, fundaciones y proyectos que colaboran y trabajan en pos de ello.

Como Ruta Safari hacemos un turismo sustentable y contribuimos a la preservación de la naturaleza, por eso donamos el 20% de nuestras utilidades a diferentes programas. Así, es como hemos hecho una alianza con Wildlife Conservation Society para apoyar el programa de control y erradicación de castores de Karukinka y Tierra del Fuego y mantener vivos los bosques más australes del planeta!

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